martes, 22 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!




Feliz Navidad a todos, de parte de Brilyn y mía.

Que el nuevo año os traiga felicidad, paz y alegría.

LA SOLEDAD Y EL MAL TIEMPO

Son los dos males con los que nos enfrentamos últimamente. La soledad porque a Brilyn, mi perra, no le gusta nada, pero nada de nada, quedarse sola; y el mal tiempo, porque estos días entre la nieve y la lluvia, es toda una odisea salir con ella a la calle.

Me resulta imposible dejarla sola en una habitación por más de 10 minutos sin que salga corriendo a buscarme, a mí o a cualquier otro ser humano que haya en la casa. NI mucho menos hablemos de dejarla sola en casa, o sola en un cuarto con la puerta cerrada, que se pone a llorar y a dar vueltas como un alma en pena.

He reflexionado sobre ello, y creo que lo que puede pasar es que la familia de acogida que la tuvo durante su primer año de vida nunca la dejó sola. Es más, recuerdo que el día de las familias en Rochester, cuando vino Jim, el señor que había criado a Brilyn, me dijo que era una perra muy cariñosa, a la que le gustaba estar siempre en contacto físico con la gente, que si estabas viendo la TV, leyendo, o haciendo cualquier otra cosa, aunque no la estuvieras prestando atención, ella se conformaba con estar a tus pies, siempre cerca.

Eso puede ser muy bueno, pero al mismo tiempo es terrible. Así ni ella ni yo podemos tener un poco de independencia. Le cuesta muchísimo despegarse de mí, y aunque ya voy consiguiendo que se quede a veces con mis padres, con mi hermano o con mi novio sin estar yo delante, el tema de quedarse completamente sola no lo soporta. Y eso no es bueno, porque alguna vez llegará el día que no pueda llevarla a algún sitio, y tenga que quedarse un rato sola en casa, porque no siempre habrá alguien que pueda quedarse con ella.

Si no consigo que se acostumbre poco a poco a quedarse sola, el día que le toque, no va a soportarlo y nos va a montar el espectáculo.

Si tenéis perro guía, por favor, contadme qué tal se quedan vuestros perros cuando les dejáis solos. ¿Se quedan tranquilamente o les cuesta?

Lo del mal tiempo, bueno, supongo que es inevitable. El lunes amanecieron las calles blancas, de la nevada que había caído por la noche, así que cuando bajé a Brilyn a la calle, iba chupando el suelo todo el tiempo, jajaja.

Lo malo es que estos días que está el suelo tan mojado, se resbala mucho, y llega a casa empapada. Yo procuro quitarle toda la humedad que puedo con una toalla, sobre todo le intento secar las patas, la tripa y el lomo. Pero a veces no es suficiente, y tengo que echar mano del secador.

Aún así, es un rollo, da mucho trabajo, y cuando se sacude, lo pone todo perdido. Está el pasillo y el suelo de mi cuarto lleno de pisadas y de pelos... Qué desastre xD

Pero, bueno, vamos tirando como podemos.

A ver si llega pronto la primavera, deja de llover tanto, y así podemos salir a dar paseos más largos, sin riesgo de mojarnos.

Por cierto, felicidades a los que os haya tocado la lotería. A los que no, como a mí, nos tocará conformarnos con tener buena salud, y el que pueda, que siga trabajando, que hoy en día tener trabajo es la mejor de las suertes.

sábado, 12 de diciembre de 2009

UN MES DESPUÉS

Justamente hoy se cumple un mes desde que tengo a Brilyn, mi perra guía, en casa. Hoy hace 30 días que llegamos a España, exhaustas tras un viaje de mas de 24 horas. Habíamos atravesado parte de EEUU, desde Michigan hasta Miami, para después cruzar el océano Atlántico. Y después de recorrer más de 5000 kilómetros, al fin llegamos a casa.

Un mes después, y viéndolo con perspectiva, creo que puedo decir que nos hemos adaptado bastante bien al cambio. Brilyn está mucho más relajada que los primeros días, y yo por fin consigo hacer cosas de mi rutina diaria sin que ella me quite tanto tiempo. Los primeros días, por ejemplo, me daba hasta apuro meterme a la ducha y dejarla sola, así que procuraba ducharme cuando había mas gente en casa, para que se quedasen con ella y vigilaran que no hacía nada raro. Pero como es evidente, nunca hacía nada extraño. Se comporta de maravilla. Incluso ya puedo ducharme cuando estamos las dos solas en casa, que ella se queda tumbada en su alfombra, y espera pacientemente a que yo termine con mi ritual de ducharme, lavarme el pelo, secarlo con el secador, pasar las planchas, etc.

Un par de veces ha tratado de subirse al sofá, pero enseguida le hemos reñido, o bien yo, o bien mis familiares. En cuanto vemos que se altera mucho, se pone mas contenta de lo normal y se intenta poner a dos patas o se quiere morder la cola, o incluso echa la boca para jugar y mordisquear, enseguida la persona que esté mas cerca la riñe, y ella ya sabe que ha hecho algo que no debe.

Ha pasado sin problema dos pruebas de fuego:

1) El día del cumpleaños de mi padre, que hubo en casa mucha más gente de la normal, vinieron mis familiares para felicitarle y merendar, y pensábamos que ella se iba a poner nerviosa con tanta gente nueva, pero al contrario; estuvo tumbada a mi lado casi todo el tiempo, sin moverse nada mas que cuando alguien la llamaba, o cuando se caía alguna miga al suelo, por supuesto, que corría –o más bien volaba- para atraparla casi antes de que tocase el suelo.

2) El día que fuimos a casa de los padres de mi novio, donde no había estado nunca y debía comportarse de forma especialmente ejemplar, ya que a ellos les dan miedo los perros, y no estábamos muy seguros de cómo iban a reaccionar, tanto ellos como la perra. Pero para ser la primera vez que estaba en una casa extraña, con gente que a penas conocía, se portó muy bien. Con el Gentle Leader puesto en todo momento, claro está, y acariciándola y tratando de tranquilizarla lo más posible. Pero no se movió de mi lado ni del de mi novio, y al final, sus padres se atrevieron a tocarla y todo.

Si es que es como un peluche, y vaya donde vaya, todo el mundo quiere tocarla. En el tiempo que lleva aquí conmigo, se ha ganado a todos, incluso gente que no me conoce de nada, que nos ve por la calle, quiere acercarse a tocarla y saludarla.

Más de una vez me ha tocado ya ponerme seria, y pedirles a esas personas que por favor, no se acerquen a tocarla ni le digan nada cuando me va guiando, porque me la distraen y se despista un montón.

Brilyn es una perra a la que le encanta trabajar, guía estupendamente, sobre todo con el Gentle Leader puesto, porque no le permite agachar la cabeza para oler nada, pero sin ello puesto también guía muy bien, lo único es que se distrae mucho más, se para a olisquear todo lo que puede, y yo le corrijo peor porque no tengo fuerza suficiente para tirarle bien y que le tire del cuello. Por eso me sienta fatal cuando la gente se acerca sin más para tocarla, sin pedir permiso siquiera, porque me la distraen cuando ya había conseguido yo que fuese concentrada en su trabajo.

A parte de eso, nos va muy bien juntas, cada día nos conocemos mejor la una a la otra, y yo me noto que cada vez confío más en ella para ir por los sitios que recorremos más a menudo. Cada vez necesita menos órdenes, hace el recorrido prácticamente ella sola, y conoce muy bien mi forma de caminar.

Hay algo en lo que nos hemos fijado, que no sé si lo hacen el resto de perros guía o no, pero nos ha llamado mucho la atención, y es que Brilyn no camina recta cuando me va guiando, si no que va un poco inclinada hacia la derecha. Es decir, va con la parte de las patas traseras inclinada mas hacia la izquierda, y la parte delantera, el cuello y la cabeza más hacia la derecha, lo cual le hace caminar torcida, o en posición diagonal. No sé si esto será normal, o si es una costumbre que ella ha cogido para hacerme hueco a mí por la parte trasera de sus patas, y con la cabeza ir controlando mi lado, la parte derecha en la que voy yo, para que no me dé con nada.

No sé si esto lo hacen todos los perros guía, la verdad es que nunca antes nos habíamos fijado, y de hecho yo ni me había dado cuenta hasta que un día lo vio mi madre, cuando iba caminando detrás de nosotras. En cualquier caso, a ella parece que le funciona, y como digo, me guía estupendamente, así que si ella va mejor así, pues nada.

Otras cosas que he descubierto sobre mi perra en este mes que llevamos en casa son:

-Que le tiene pánico al aspirador. En cuanto le ponemos en marcha, ella sale huyendo por el pasillo, a refugiarse en un lugar seguro xD
-¡Que es la perra más mimosa del mundo! Le encanta tumbarse patas arriba para que le hagamos cosas, que juguemos con ella, que le dejemos que nos chupe las manos... Y no se cansa nunca de recibir mimos, jajaja.
-Que es un poco pelota. Cuando le echamos la bronca porque ha hecho algo mal, está un buen rato con la cabeza agachada, o muy quieta sin moverse del sitio, pero cuando le llamas para que vaya a tu lado porque ya le has perdonado, lo que hace es restregarse el hocico contra tu pierna, o chuparte y rechuparte las manos, para pedirte perdón xD
-Que es una perra a la que le encanta hacer su trabajo. En cuanto le pones el arnés y empieza a guiar, se relaja, se pone en plan profesional y va moviendo la cola, tan contenta, porque le gusta mucho ir guiando, y sentirse útil. Eso sí, después, cuando llegas a tu destino, también le gusta que se lo agradezcas con una buena sesión de caricias y de alabanzas, cómo no xD

En conclusión, ha sido un mes que se me ha pasado volando, en el que he conocido todavía mejor a mi perra, y en el que nos hemos seguido adaptando la una a la otra. La familia la ha acogido muy bien, todos la tienen como el juguete de la casa, y aunque entre todos la mimamos mucho, también le echamos buenas broncas cuando hace algo mal.

Me acuerdo muchas veces de Randy, cuando dudo si lo que estoy haciendo estará bien o no, o cuando no sé si debo reñirle porque se ha hecho el número 2 en ruta, por ejemplo. Hay veces que sí le riño, pero cuando considero que ha sido culpa mía por no haberle dado tiempo suficiente en el park time, ¿cómo voy a reñirle?

Creo que poco a poco vamos formando un buen vínculo, como dirían los de Rochester, y que con el tiempo, formaremos un gran equipo. DE momento, me quedo con el hecho de que ya he ido yo sola a algún sitio que antes, con el bastón, no habría ido, y que voy mucho más rápido y con mayor seguridad. Es un gran adelanto, así que creo que todo el proceso, el viaje a Rochester, los malos momentos allí pasados, todo ha merecido la pena.

sábado, 21 de noviembre de 2009

PRIMERA SEMANA EN CASA

Ha transcurrido la primera semana de Brilyn en España, y todo marcha según lo previsto. Todo lo que nos va sucediendo, son cosas que ya preveíamos o que nos habían avisado en Rochester y en la Fundación que podrían ocurrir. Por ejemplo, lo de no querer hacer park time donde yo la pongo, lo de asustarse con los ruidos nuevos, etc.

Son demasiados cambios en muy poco tiempo. Allí en Rochester los perros estaban en un ambiente muy tranquilo y controlado, en la escuela no había a penas ruidos, y aquí se oyen cada dos por tres los tubos de escape de las motos, los cláxones de los coches, taladradoras en las aceras, etc.

Brilyn se va acostumbrando y adaptando a su nuevo hogar poquito a poco. Con las personas se ha hecho muy rápido, la verdad. A mi novio le hace más caso que a mí, la chaquetera de ella, y cuando él está en casa, le sigue a todas partes y está muy pendiente de él. Y mi madre y mi padre la colman de mimos y caricias, así que se vuelve loca cada vez que llegan a casa. ¡Les hace cada recibimiento que parece que no les hubiera visto en 10 años!

Los primeros días me seguía a todas partes; cuando yo me iba de la habitación al baño, o al salón, venía detrás de mí. Aun lo sigue haciendo, no sabe quedarse sola, aunque va comprendiendo que cuando voy al baño o a la cocina, no me voy a marchar ni la voy a dejar sola, y va quedándose sola cada vez más rato en una habitación.

Otra de las cosas que ha hecho los primeros días es meterse piedras en la boca cuando bajamos a hacer park time. Pero después de la segunda o tercera bronca, que ya subió a casa con la cabeza gacha y fue derecha a su camita sin rechistar, no ha vuelto a meterse ninguna en la boca. Esta mañana le dio por oler una cajetilla de tabaco, y de nuevo hubo que abroncarla, pero al menos ya no se mete cosas en la boca. Aunque no bajaremos la guardia, por si acaso, que el día menos pensado nos puede volver a engañar.

La última costumbre que ha cogido, entre comillas, porque todavía no sé si es costumbre o casualidad, es hacer el 2 en ruta. Cuando vamos andando con el arnés, de repente se para en seco, se agacha y evacúa en medio de la acera. Eso en Rochester nunca lo había hecho, siempre se esperaba al park time, y cuando no se aguantaba, me lo pedía llevándome hacia la puerta del exterior. Pero aquí, por mas tiempo que la dejo en el park time, no termina de gustarle el sitio, o no quiere, o no sé qué le ocurre, pero cuando considero que ha pasado un tiempo suficiente y parece que no quiere hacer nada, le coloco de nuevo el arnés y comenzamos a caminar. Pues al llevar 20 minutos o así caminando, se para, se pone en posición y lo suelta. Se ve que al ir andando se le estimula el vientre, o qué sé yo, y así lo hace. Ya van 4 días, y los 2 primeros fueron por la tarde, mas o menos a la misma hora, pero estos 2 últimos días lo ha hecho por la mañana. Así que ya no sé si lo está cogiendo por costumbre, si solo está tratando de regularse, pero me gustaría corregírselo de alguna manera.

He pensado en tenerla todo el rato posible en el park time, y si no lo quiere hacer subir de nuevo a casa, y esperar. Volver a bajar, y así hasta que lo haga, y no salir a hacer ruta hasta que no lo haga, si no es necesario.

A parte de esos problemillas, que supongo que son normales los primeros días y las primeras semanas, por lo demás todo nos va bastante bien. En ruta guía muy bien, con el gentle leader (el collar especial que me dieron para ponerle en el hocico y que no se distraiga tanto), y sin él también. He probado un par de veces a ir sin él, haciendo rutas muy cortitas por mi barrio, por las calles que yo mejor conozco, y parece que va mas formal. NO se distrae tanto, ni con hojas, ni con árboles. Lo único es cuando pasan otros perros, que quiere ir a saludarles, pero eso le ocurre con y sin gentle leader.

En cuanto a anécdotas, pues supongo que las que le ocurren a todo usuario de perro guía: hay un montón de personas que se paran por la calle para tocarla y acariciarla, para decirme lo preciosa que es, y tengo que decirles que por favor no lo toquen, que va trabajando y si no el perro se me distrae. Algunos lo entienden y te hacen caso, pero otros pasan de todo y encima se van refunfuñando, y quedas como un antipático. Pero es preferible eso, a que el perro se exalte y luego te guíe mal, que al fin y al cabo, es a ti a quien va a chocar contra un árbol, no a ellos.

Luego está también la gente que ademas de tocarle y acariciarle, se atreve a dar un paso mas allá todavía, y le dice “sit, Brilyn, sit”. Ahí ya tienes que ponerte muy firme, medio enfadarte, y pedirles, o exigirles, que al perro no se le puede dar ordenes, solo se las da su dueño, y menos ahora al principio que estamos adaptándonos la una a la otra. De nuevo, quien quiere lo comprende y te pide perdón, y quien no, pues oye, no es mi problema, yo se lo explico de buenas formas, pero les pido a cambio que me hagan caso, o si no, me enfadaré de veras.

Hoy hemos hecho 2 nuevos amigos. Ha venido a vernos otro usuario de perro guía que estuvo en Rochester el pasado marzo, y le dieron a un labrador negro llamado Adrian. Ha venido con una amiga, otra chica que fue con él a Rochester, y recibió un labrador rubio. Ellos son Alberto y Livia, y sus perros se llaman Adrian (labrador negro), y Sam (labrador rubio). Nada mas conocerse se han lanzado a saludarse, y los otros dos, como son machos, no hacían mas que oler a la pobre Bri, y rechupetearla por todas partes, jaja. Eso sí, ¡ella encantada de la vida! Como son mas grandes que ella (ellos ya tienen mas de 2 añitos), se notaba mucho la diferencia de tamaño. A su lado Bri parece mucho mas pequeñita, jaja.

De momento eso es todo lo que os puedo contar sobre los primeros días de Bri en casa. El proceso de adaptación va lento, pero va bien. Todos los problemillas que surgen eran de preveer, nada fuera de lo normal, así que estoy relativamente tranquila. Solo me gustaría corregirle lo de hacer el numero 2 en ruta, porque no quiero que se acostumbre, pero por lo demás, todo va bastante bien. Soy consciente de que los primeros meses van a ser duros, de que aun tenemos que chocarnos con la gente, comernos algún que otro bordillo, darnos algún que otro golpe, despistarnos con otros mil perros... Pero iremos aprendiendo juntas, poco a poco.

Habrá que seguir trabajando, exigiéndole cada día un poquito mas, una ruta un poco mas larga, o un camino con obstáculos mas difíciles. El proceso no será fácil, pero de momento es muy bonito. Lo cierto es que no puedo decir que no esté contenta, el cambio es muy grande, ahora puedo ir por algunas calles con toda seguridad y confianza, calles por las que antes iba con mucho mas cuidado, y ahora voy a un paso mas ligero, con mayor soltura. Así que si seguimos trabajando despacito, con paciencia y constancia, (como nos decía Randy), estoy segura de que dentro de 6 meses o un año podré decir que Bri y yo nos compenetramos casi al 100%.

Deseadnos suerte.

PD: Gracias por seguir ahí detrás leyendo y dejando comentarios, ¡me encanta leeros!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LA VUELTA A CASA

¡Hola de nuevo a todos!

Sé que hace una semana que no escribo, y que estabais esperando noticias nuestras (de Brilyn y mías), pero como podréis imaginar, entre el viaje, el jet lag, y la adaptación de los primeros días al nuevo hogar, a penas he tenido tiempo para sentarme a escribir.

El viaje de vuelta fue larguísimo, más de 24 horas estuvimos viajando, para hacer una ruta que normalmente se hace en menos tiempo. Nos tuvimos que levantar a las 3:00 de la madrugada del miércoles para salir de Rochester a las 4:00. Luego en realidad no salimos hasta las 4:30, porque Randy quería que todos los perros hiciesen el 1 (pis) y el 2 (caca) antes de ir a Detroit, y todos o casi todos lo hicieron. A Justice le costó más rato que al resto, pero al final lo hizo. La tardona fue la mía, Brilyn, que a pesar de que la pasearon un buen rato entre Randy y Jessica (otra instructora de la escuela), y que usaron “métodos especiales” que ellos conocen para obligarla a hacer, la pobre no hizo nada. Claro, diría que a esas horas que lo hiciesen ellos, que ella quería dormir.

Así que a las 4:30 montamos todos en la furgoneta y partimos rumbo a Detroit. Allí llegamos sobre las 5:15, y facturamos las maletas y pasamos los controles con los perros. Lo cierto es que es un poco locura, porque tienes que descalzarte, quitarte todos los bolsos o mochilas que lleves, pasar con el perro, volver a coger tus zapatos, tus bolsas y abrigos, y todo esto volver a colocártelo de nuevo sin soltar al perro. Pero todos lo logramos, y entre Randy y Lourdes nos fueron guiando por el aeropuerto a los 6 con nuestros perros, siguiéndonos unos a otros.

A las 7:30 despegamos puntuales de Detroit. Lo bueno es que la compañía aérea nos buscó asientos cómodos para ir con nuestros perrillos. Algunos iban en la fila delantera, y pudieron colocar al perro entre sus pies y la pared; otras como Carmen y yo, tuvimos que sentarnos en la última fila, al lado de los baños, una a cada extremo y el asiento del medio libre. Así al menos los perros podían tumbarse entre nuestros pies y el espacio del asiento del medio de las dos.

Fue un trayecto de 3 horas hasta Miami, y lo cierto es que no se hizo largo, al menos para mí, porque los perros se portaron estupendamente. Una vez que conseguí que Brilyn se tranquilizara y ella sola buscó la postura más cómoda, se quedó quieta, y las 2 pudimos echar un sueñecito hasta casi llegar a Miami.

Aterrizamos en la ciudad de Florida a las 10:30 (todo con bastante puntualidad), y lo primero que hicimos fue buscar un espacio donde nos dejasen sacar a los perros a hacer su park time. Había una zona con césped y cemento, justo al lado de la puerta, o una de ellas, porque el aeropuesrto de Miami me pareció inmenso, y allí pusimos a los perros. De nuevo todos o casi todos hicieron algo, salvo Brilyn, Skylar y Sunshine. Quizás fue debido al mal tiempo, porque nada más salir a la calle, nos sorprendió la lluvia. El golpe de calor que recibimos al instante de salir a la calle fue impactante, sobre todo teniendo en cuenta que veníamos del frío de Detroit. El clima en Miami era muy húmedo, con calor pegajoso, y la lluvia no ayudaba en absoluto a refrescar el ambiente.

Al final Randy nos llevó a una zona cubierta para que esperásemos a que pasase la lluvia, y así les dejábamos un rato de descanso a los perros, que debían estar un poco estresados del avión. Cuando el temporal parecía haber pasado un poco, fue él quien cogió a cada perro de los que no habían hecho aún el 2, y los fue llevando uno por uno a la zona de hierba. Estuvo un buen rato, pero al final consiguió que todos hicieran lo que tenían que hacer. Aun quedaban muchas horas por delante, y era necesario que evacuaran antes de subir al avión, porque serían 8 horas de viaje y los perros debían aguantar hasta Madrid.

Así que después del park time de los perros, volvimos de nuevo al interior del aeropuerto. Total, solo eran las 12:30, y no cogíamos el otro avión hasta las 17:20, por lo que teníamos unas cuantas horas por delante.

Pasamos de nuevo los controles, y una vez en la puerta de embarque, buscamos unos asientos para comernos la bolsa de picnic que nos habían preparado en la escuela.

Cuando eran ya cerca de las 16:30, los humanos también fuimos a nuestro park time, a llamar a las familias, etc. Y el momento de las despedidas llegó. Randy debía dejarnos ya, pues él no podía pasar al avión. Así que se despidió de todos, uno por uno, con besos y apretones de mano (incluso hubo un abrazo para Lou, después de todo lo que nos la ha hecho sufrir traduciéndole, la pobre). Le repetimos varias veces que tenía que venir a España, le dimos las gracias por todo, y una vez que atravesamos la puerta de embarque, le dejamos atrás para siempre.

La verdad es que te da mucha pena, porque no sabes si volverás a ver a esa persona alguna vez, porque es la persona que ha entrenado a tu perro para guiarte, porque gracias a él has aprendido a guiar y ser guiado con tu perro. Es un momento triste, y supongo que para él también debe serlo, pero imagino que estará ya acostumbrado a entrenar perros y que se marchen lejos. En cualquier caso, fue un momento extraño, y el sentimiento de que a partir de ese momento estábamos solos con nuestros perros, sin él para corregirnos si hacíamos algo mal, fue muy intenso, raro pero a la vez emocionante. A partir de ahí, nos enfrentábamos solos al mundo de ahí fuera.

El vuelo de Miami a Madrid duró 8 horas y media, y de nuevo, los perros se portaron estupendamente. Las azafatas no dejaban de decirnos lo guapos que eran, lo bien que se portaban, y que estaban ahí para lo que necesitáramos. Ellas también se comportaron muy bien, la verdad, y la compañía de nuevo nos colocó en posiciones lo mas cómodas posible. Íbamos en la fila de asientos central, uno de nosotros a cada extremo y de nuevo el asiento del medio vacío. Los perros fueron tumbado todo el rato, excepto cuando llegó la comida que levantaron la cabeza para ver si caía algo para ellos. Pero en general, fueron muy tranquilos durante todo el vuelo, y nos dejaron dormir a gusto.

A nuestra llegada a Madrid nos recibieron en el aeropuerto Miguel Ángel, del Club de Leones, y Enrique, el conductor de la Fundación ONCE del Perro Guía. De nuevo sacamos a los perros a park time, y a continuación nos montamos en la furgoneta de la fundación. Ese fue el momento de la despedida para Lou, que ya se iba a su casa. Fue todo muy rápido, y como estábamos muertos de cansancio, la verdad es que no sé si nos enterábamos mucho de lo que decíamos, pero en cualquier caso, seguro que no le agradecimos lo suficiente todo lo que ha hecho por nosotros. ¡Lou, vuelve pronto!

Nuestro siguiente destino era Boadilla del Monte, donde está la escuela de perros guía de Madrid. Allí les cambiarían el chip a nuestros perros, nos darían una charla de bienvenida, comeríamos todos juntos, y después, cada uno de vuelta a su casa.

Fue muy dura la mañana, después de tantas horas de viaje, allí tratando de atender a la charla que nos dieron. A penas recuerdo nada de lo que nos dijeron, pero menos mal que nos dieron una carpeta con toda la información, así podríamos mirarlo con tranquilidad en casa.

Después de la comida y de volver a poner a los perros a park time, por si aun querían hacer algo antes de montar en el tren, avión o lo que tuviera que coger cada uno, llegó el momento de las despedidas. Las primeras en marchar éramos Ana y yo, yo porque tenia el tren mas pronto, y ella porque tenia que ir hasta el aeropuerto. De nuevo todo fue muy rápido, besos y abrazos mezclados con promesas de volver a vernos, de visitarnos, y deprisa y corriendo a la furgoneta.

Cuando llegamos a la estación de tren, me despedí de Ana, que se quedó en la furgo, y Enrique me acompañó hasta el interior. Allí me esperaban mi madre y mi novio, para volver todos juntos a casa.

El momento del reencuentro y la reacción de Brilyn al conocerles, os lo puedo resumir diciendo que, como la pobre estaba tan cansada, demasiado hizo que les olió y les chupó. Ellos se volvieron como locos con ella, sobre todo mi madre. El viaje de vuelta en el tren recuerdo que fuimos hablando, que quería contarles muchas cosas, y preguntarles otras tantas, pero a penas me tenía en pie. Brilyn trataba de dormir a nuestros pies, pero estaba tan agotada, que estaba muy sensible a cualquier ruido, y cada vez que sonaba la puerta del vagón o pasaba alguien por el pasillo, se levantaba a ver qué ocurría. Demasiadas cosas nuevas para ella en un solo día.

Al fin llegamos a casa, después de una hora en el tren, y mas de 24 horas de viaje a nuestras espaldas.

Y lo que vino a partir de ese momento, os lo contaré otro día, que hoy ya os dejo un post kilométrico (para que no os quejéis, jaja).

¡Besos a todos!

lunes, 9 de noviembre de 2009

FIN DE CURSO ACCIDENTADO

Buenas a todos. Hoy os escribo desde mi habitación, como siempre, pero esta vez con el pie en alto, sobre una silla. Ayer tuve una mala pisada y me retorcí el tobillo. Fue al volver de compras con las voluntarias, cuando ya llegábamos a la escuela, al bajarme de la furgoneta. No sé qué pasó exactamente porque no había nada, ni bordillo ni desnivel en el suelo, pero se ve que al bajar el último escalón apoyé mal el pie, y al poner el peso del cuerpo se me retorció el tobillo.

Hoy lo tengo aún algo inflamado, pero como enseguida me pusieron hielos en cuanto llegamos, no hemos dejado que la cosa fuera a más. Yo creo que no es esguince, porque si no, no podría ni mover el pie ni apoyarlo siquiera. Pero sí que duele al girar y hacer el movimiento de tobillo, así que hoy he preferido no forzarlo, y en vez de ir con mis compañeros a hacer el último entrenamiento del curso, por las calles de Rochester, he preferido no hacer el bruto y quedarme en la escuela, para que el pie repose.

En la práctica hoy es nuestro último día de entrenamiento, porque parece ser que mañana por la mañana nos van a enseñar las perreras, y la tarde la dedicaremos a papeleo y hacer las maletas. Así que no nos queda nada ya para volver a casa. El miércoles cogemos el avión desde Detroit a las 7:30, y llegamos a Miami a las 10:30 (16:30 hora española). Randy nos acompañará hasta Miami, y se encargará de sacar allí a los perros, para que hagan el último park time antes de montar en el avión. Allí tendremos que esperar unas cuantas horas, porque hasta las 18:15 no sale nuestro avión para Madrid (0:15 de la madrugada del jueves en España). Va a ser un día muy muy largo, y una paliza de viaje. En realidad no llegamos a España hasta las 8:00am del jueves, pero luego nos llevan a la escuela de la Fundación, a Boadilla del Monte, Madrid, y allí tenemos que hacer más papeleo, cambiarles los chips a los perros, etc. Creo que nos quedamos allí a comer, y luego ya por la tarde, cada uno de regreso a su ciudad.

Lo dicho, va a ser una paliza tremenda, con mas de 24 horas de viaje en el cuerpo. Una pasada.

Esperemos al menos que los perrillos vayan tranquilos, que ninguno se ponga nervioso en el avión, y que vayan la mayor parte de tiempo posible dormidos, así no dan guerra.

Por lo demás, todo va bien. Excepto el pequeño Lincon, que tiene gastroenteritis. A Juanjo ya le quitaron los puntos del golpe el sábado pasado, y está como nuevo.

Ayer fuimos de compras con las voluntarias, como ya he dicho, y antes de retorcerme el tobillo, hicimos muchas compras. Creo que entre todos nos llevamos medio Rochester a España, jajaja. Es increíble cómo se va el dinero, especialmente cuando ves gangas, y todo te parece tan tirado de precio xD

Pero ya tenemos ganas de irnos a casa. Son muchos días aquí (3 semanas y media), y se echa mucho de menos a la familia, la comodidad de estar en casa, y en especial, la comida de nuestro país. Además, tenemos ganas de ver qué tal se adaptan los perros a sus nuevos hogares, que esa será otra aventura.

A los que me han preguntado si seguiré con el blog cuando vuelva a casa, supongo que sí, aunque no sé a quien le puede interesar seguir leyendo las aventuras diarias de Brilyn y mías por España. Si queréis y vais a seguir leyendo el blog, yo sigo escribiendo, pero si a nadie le interesa, lo clausuramos cuando termine la aventura de Rochester. Yo hago lo que vosotros queráis, que al fin y al cabo, es para vosotros para quienes escribo.

Un abrazo, y hasta la próxima.

PD: De todos modos, este no será el último post, porque no he olvidado que aun me queda contaros las idas de olla de Randy ( que no son pocas), y he de hablaros de algún que otro personaje de por aquí, que no tiene desperdicio, y nos ha dado muchas horas de charla y risas xD

jueves, 5 de noviembre de 2009

RECIÉN CASADOS

Hoy hemos asistido a un enlace dentro de la propia furgoneta. Justice y Sunshine (el perro y la perra de Miguel y Juanjo respectivamente) han contraído matrimonio.

La ceremonia se ha celebrado de forma totalmente improvisada, en el centro del pasillo de la furgoneta de Leader Dogs. La unión ha sido bendecida por el reverendo padre Randy, y como testigos han asistido Duchess, Lincon, Brilyn y Skylar.

Es toda una historia de amor que se venía fraguando en las últimas semanas, y hoy por fin se ha consolidado. En vez de Pasión de Gavilanes, esto parece el culebrón titulado Pasión de Labradores xD

Además, les ha faltado tiempo para empezar con la luna de miel. Ya en la misma furgoneta, nada más volver de hacer la ruta, han empezado a lamerse el hocico y comerse la oreja el uno al otro. Esto es amor del bueno, chicos.

A ver qué pasa cuando cada uno vuelva a su casa, Sunshine a Madrid y Justice a Barcelona. Tendrán que hablar a través de la web cam xD

De momento, les dejaremos que sigan disfrutando de su luna de miel.

¡Viva los novios!



NOCHE DE HALLOWEEN

Antes de continuar con nuestras aventuras por Rochester (Michigan), quería dejaros algunas fotos como testimonio de lo que hicimos la noche de Halloween.

En la mesa del comedor nos pusieron un plato de plástico a cada uno, donde nos dejarían los trozos de pizza, y delante de nuestro plato, cada uno teníamos una bolsa de chocolatinas!

Además después de cenar, como vinieron el hijo y la nuera de Juanjo a visitarle y ver la escuela, pudimos salir un ratito a tomar algo con ellos. Dejamos a los perros en las habitaciones y nos marchamos los 6 españoles (todos excepto Carmen, que la pobre andaba agotada y le dolía la espalda) con Juanjo junior y Ana (Juanjo’s nuera), que habían reservado mesa en un pub del centro de Rochester.

Por la tarde habían comprado disfraces para todos, así que esa noche nos sumergimos de lleno en la tradición yanki. Los chicos llevaban orejitas de gato, y las chicas, algunas eran brujas, otras diablesas, y otras conejitas.

Estuvimos en un pub muy tranquilo, con no demasiado ambiente, pero en el que se podía hablar y estar sentados en unos sofás muy a gusto. La pega es que las cervezas y los combinados aquí no son iguales que en España, porque el mojito que me tomé yo, por ejemplo, no sabía a penas a menta ni nada, sólo tenía ron, pero bueno, a todo se adapta uno...

No había mucho ambiente de Halloween, o al menos a esas horas aún no había nadie disfrazado. Los de la escuela sólo nos dejaban salir hasta las 22:30, así que estuvimos solo un ratito. Pero fue suficiente para disfrutar del momento más friky de la noche: en un momento dado, entró en el pub un chico vestido como con un batín, en plan director de la revista Playboy (Hugh Hefner), acompañado por dos chicas vestidas de conejitas, muy ligeras de ropa. Se sentaron en la mesa de enfrente, en otro sofá, y empezaron a besarse y tocarse, delante de todo el mundo. Bueno, en realidad con la que se besaba todo el tiempo era con la morena, la rubia al parecer hacía las fotos y se divertía con ellos, se arrimaba para las fotos, pero la morena era la que le mantenía más entretenido al del batín. Curiosa escena la que prepararon. Eso en España creo que no se ve tanto, ¿no? Es que aquí a la gente se le va mucho la olla, jajaja.

Hablando de idas de olla, otro día tengo que contaros las de Randy, que son de campeonato. Pero es que para eso seguramente necesitaré un post entero xD


Bueno, os dejo algunas fotos de la noche de Halloween, espero que os gusten.













No quería terminar el post sin dar las gracias a Juanjo junior y Ana, que se portaron genial con todos nosotros. Son un encanto de personas y una pareja estupenda, majísimos los dos. Sin vosotros, la noche de Halloween seguramente hubiese sido mucho más aburrida, metidos en la escuela. Gracias por hacernos pasar un buen rato, y por todo lo que hicisteis por nosotros ese fin de semana. Sois geniales chicos, en serio. Espero que hayais tenido un feliz viaje de vuelta a casa. ¡Nos veremos por España!

sábado, 31 de octubre de 2009

FELIZ HALLOWEEN

Feliz Halloween a todos. Sí, no es leyenda urbana, aquí viven el Halloween con toda intensidad. Esta mañana para desayunar nos han puesto una ”crapy burguer”, una especie de bocadillo en pan de hamburguesa, pero en lugar de carne, había jamón cocido con queso y una especie de besamel. La comida ha sido aún mejor: un perrito caliente con forma de momia, con un agujero en el pan y un par de pegotes de mostaza sobre el perrito, simulando los ojos de la momia. Muy fuerte. Y de postre, una pera rebozada con chocolate blanco, con 2 ojos de chocolate negro, simulando un fantasma. Sí, podéis decir lo que estáis pensando en voz alta, no importa, nosotros también lo hemos pensado... Están como cabras estos americanos xD

Al menos hoy ha sido más entretenido el día con los perros. A pesar de que amaneció lloviendo y con mucho viento, por la mañana hemos ido al centro de Rochester, a hacer la “ruta P”, es decir, por la calle Walnut, hasta la calle 1st, luego hasta el cementerio, y de nuevo volver por la calle 2nd, cruzando Oack y Pine, hasta Walnut de nuevo, haciendo como una P en el recorrido. Lo hicimos en parejas, y yo fui con Carmen y el coronel Lincon, y lo hicimos bastante bien, la verdad. Sólo me salté una calle, la 3rd, que como aquí los bordillos son tan llanos y a penas hay tráfico, a veces cruzas una calle sin darte cuenta, y piensas que es sólo una entrada de coches o algo así.

Los únicos percances que hubo es que Lincon y Duchess decidieron que la ruta era un buen momento para hacer el número 2... Y además tuvimos un pequeño accidente en el grupo. Juanjo se nos ha lesionado, pero que no cunda el pánico, que nadie se alarme, ok? (sobre todo su familia). Miguel y él iban muy deprisa y Juanjo se dio con un árbol, y como llevaba las gafas de sol puestas, pues el golpe en la ceja ha sido mucho más aparatoso de lo que era en realidad. Han tenido que llevarlo al hospital y le han dado 3 puntos en la ceja, pero que nadie se preocupe que él se encuentra bien, ¿de acuerdo? Además esta noche vienen su hijo y su nuera a visitarle, que están por EEUU de vacaciones, y nos van a hacer una visita, así que está animado.

Después por la tarde nos han llevado a Stoney Creeck o algo así, es un bosque donde hay caminos para andar, donde la gente va a hacer footing, a patinar, pasear a los perros, etc. Allí nos han dejado que caminásemos a nuestro aire, porque como era todo recto, sin cruces ni desvíos, podíamos caminar sin peligro, sin preocuparnos de nada, solo de no salirnos del camino hacia la hierba.

El único percance lo tuvimos con Débora esta vez, que se retorció un tobillo cuando su perrilla le sacó del camino, pero no tiene esguince ni nada, sólo se le ha hinchado un poco.

Ha estado bien el día, a pesar del mal tiempo. Hubo un rato que hasta caía aguanieve, pero lo más molesto es el viento y las hojas caídas, que resbalan un montón. Pero como hoy sí que hemos tenido oportunidad de andar mucho con los perros, estamos contentos en general.

Hoy nos toca pizza de cenar, y luego vienen algunas de las familias que criaron a nuestros perros, para conocernos, hablar un poco con nosotros, etc. Creemos que solo vienen la de Skylar, Lincon y Brilyn, así que ya os contaré a ver qué tal nos va.

De momento eso es todo por hoy. Veremos cómo termina el día de Halloween. Luego por la noche o mañana domingo (día libre) os cuento más cosas.

¡Feliz Halloween!

ECUADOR SUPERADO

Ya hemos superado la primera mitad del curso, y solo quedan 12 días para volver a casa. Si hemos aprendido algo o no en estas primeras semanas con los perros, sólo el tiempo lo dirá.

Para ser sinceros, este curso está siendo mortalmente aburrido. Y no lo decimos sólo los primerizos, si no que Carmen y Juanjo, que ya han venido más veces, lo corroboran. Estamos andando muy poco con los perros, estamos saliendo poco a la calle, sólo hacemos cosas en interiores (centros comerciales, la escuela, etc). A estas alturas ya deberíamos estar reventados y con agujetas de caminar, y sin embargo lo que estamos es aburridos de estar sentados. Porque por ejemplo, mientras uno hace lo de las escaleras mecánicas con el perro en el centro comercial, el resto le esperamos sentados en la cafetería, hasta que nos llega nuestro turno. Encima estos últimos días ha llovido bastante, con lo cual, tampoco hemos podido salir demasiado. En fin, que no estamos muy satisfechos con la marcha del curso. Pero no es culpa de Randy, ni siquiera de la capitana de los instructores, que en este curso es Jessica. Por lo que parece, están cambiando muchas cosas en la administración de Leader Dogs, y han decidido llevar otra línea de trabajo en la escuela. Ahora los cursos son más “Light”, lo cual no viene nada bien, porque nosotros deberíamos volvernos a casa ya con parte del trabajo hecho en estos 25 días que pasamos aquí, deberíamos haber andado muchísimo con nuestros perros, y sin embargo, nos vamos con la sensación de haber andado poquísimo, al menos yo.

Veréis como la semana que viene, que es la última que pasamos entera aquí, nos meten una paliza a andar, para recuperar todo lo que no hemos andado estos días. No os cuento en detalle lo que hemos estado haciendo, pero os lo puedo resumir:

Hemos practicado a pasar por puertas giratorias con los perros.
Subir y bajar escaleras y ascensores.
Hemos ido a un centro comercial y practicado cómo se lleva un carro y el perro.
Hemos visto cómo meter al perro en el asiento del avión, y en un coche.
Hemos subido y bajado en escaleras mecánicas.
Hemos aprendido a cruzar las vías del tren (que ya me diréis cuantas veces lo vamos a poner eso en práctica en España...)

A parte de eso, algún día nos han dejado ya ir un poco más sueltos con el arnés, por las calles del centro de Rochester (calle Walnut y alrededores), pero poca cosa. En general, los días que más contentos acabamos es cuando nos dejan salir por la calle a caminar solos con los perros. Solos o en parejas, porque he descubierto la maravilla de ir en dobles. MI perra va mucho mejor cuando vamos en parejas, porque va siguiendo al perro que va delante, y lo hace muy bien. Y cuando va ella delante tampoco va mal...

Pero a una semana de tenerla, aún se seguía distrayendo mucho, y no podía con ella, así que al final se ganó todas las papeletas para ponerle un correctivo más serio, y ayer llegó. Randy le colocó por la mañana una especie de collar de tela, el “gentil collar” creo que se llama. Es una tira que le rodea el hocico para que no pueda abrir mucho la boca, y se le cierra atrás en la cabeza, por debajo de las orejas. Ahí enganchas la correa, y así cuando tiras de la correa porque se distrae, ella siente el tirón justo en la cabeza, le tira del hocico en lugar del cuello, y yo la puedo controlar más para que no baje el hocico.

Me dio muchísima pena cuando se lo pusieron, porque no hacía mas que apoyarme la cabeza en la pierna y me miraba toda tristona, como suplicando para que se lo quitara. Pero tiene que ser así, debe llevarlo un par de días para que se dé cuenta de que debe comportarse. De hecho hoy ya me ha guiado bastante bien, aunque de vez en cuando todavía se echa las patas al hocico para intentar sacárselo, y me va mirando hacia mí a ratos, pero al menos ya no va tan distraída. Y en el bus es llegar y tumbarse, sin que yo la diga nada. Se deja caer, se desploma y no se mueve hasta que volvemos a la escuela. Luego en la habitación, cuando se lo retiro, se pasa como 5 minutos enteros lamiéndome la mano, para que no vuelva a ponérselo más. Anda que no sabe ni nada la tía, jajaja, tiene más teatro...

De momento imagino que se lo dejaremos puesto, hasta el domingo o así, a ver qué tal. Luego cuando se lo quite, si se porta bien, pues ya no habrá que ponérselo más. Al menos mientras no se ponga tonta.

El resto de los perros van más o menos bien, todos guían bastante bien por lo que parece, y ninguno se distrae tanto como Brilyn.

Justice es el casanova del grupo, a todas las perrinas se acerca, jaja. ¡Menos mal que está castrado! El pobre tiene un poco de incontinencia, y cada vez que sale a la calle hace pipi. Ayer estaba un poco suelto de la tripa, así que hoy le bajaron la ración de comida. Pero está bien, que nadie se alarme.

Skylar vomitó esta mañana un poco, pero Randy dice que puede ser por dos cosas: o por el estrés al haber cambiado de dueño, o porque tiene hambre. Ayer le redujeron la ración de comida porque tiene un poquito de sobrepeso, y quizás sea por eso. Pero por lo demás está bien.

El coronel Lyncoln está perfecto, tan sano y animado como siempre. Es el que más contento debe de estar, porque no hace más que mover la cola, que parece un ventilador, jajaja.

Sunshine lleva varios días haciendo el número 2 blandito, así que le han cambiado el pienso y le han puesto unas pastillas, a ver si ya empieza a hacer mejores deposiciones. Hoy al parecer hizo más duro, así que a ver qué tal mañana.

Duchess se pasó el domingo vomitando, pero desde que la pusieron a dieta y le han dado pastillas, parece que está mucho mejor.

Son perros fuertes y sanos en general, pero quizás el estrés de cambiar de dueños, de estar las 24 horas del día con una persona extraña para ellos, de que ahora todo es nuevo, puede que a unos perros les cueste más que a otros adaptarse al cambio, solo eso. Que nadie se preocupe, ¡que vamos a llevarnos los mejores perros de Rochester!

Por lo que a mí respecta, ya estoy más animada, gracias a todos por preocuparos. Ha habido un par de días realmente malos, cuando veía que la perra no me hacía ni caso y que no lograba controlarla, pero ahora con el collar este me encuentro mucho más segura cuando la perra me guía. Ahora ya voy cogiendo confianza y no voy con tanto miedo de que me choque contra algo. Randy me dijo el otro día que mi mayor problema era que debía convencerme a mí misma de que iba por el buen camino, que mi único problema es ese, que no confío en que pueda hacerlo.

Así que ahí ando, bregando con la perra y con mis emociones, que estos días andan a flor de piel. Pero de nuevo, gracias a todos por estar ahí apoyando en la distancia, se agradece mucho, la verdad.

A ver qué tal mañana, que es Halloween, y además nos visitan las familias de los perros. Es decir, la familia con la que vivieron el primer año de vida. En principio vienen las de Brilyn, Skylar y Lincoln. Qué pereza... Esperemos que no se pongan a llorar o algo, porque me resultaría muy violento. Esperemos que sean gente maja, y que nos cuenten cosas de cómo se portaban los perros en sus casas o cosas así. Esperemos que no se produzcan situaciones demasiado dramáticas...

Bueno, no os quejaréis que hoy he actualizado bastante. Estos días es que termino muy cansada, llegamos justo para la cena y la mayoría de los días, cuando ya he cepillado a Brilyn, hemos hecho los ejercicios de obediencia y he jugado un poco con ella, acabo tan cansada que sólo me apetece meterme a la cama. Perdonadme por no haber escrito en tantos días, pero entre el bajón y el cansancio (de estar tanto rato sentados, que también se cansa uno, jajaja), no he tenido ni tiempo ni ganas de escribir. Espero que lo entendáis (y si no lo entendéis da igual, porque es lo que hay, jajaja).

Abrazos para todos.

PD: Felicidades a mis compañeros Ana y Miguel, que hoy es su cumpleaños. Hemos tenido tarta en la cena, y ambos han soplado velitas, jeje. Que cumpláis muchos más, chicos, pero que sea en otra parte, jajaja.

miércoles, 28 de octubre de 2009

EL CENTRO DE ROCHESTER

Estos últimos días tampoco tengo tanto tiempo para escribir, así que mientras preparo una entrada decente y bien escrita, os dejo algunas fotos del paisaje de Rochester para seguir satisfaciendo vuestra curiosidad.

Por un lado, el centro de Rochester donde vamos para hacer las rutas. en ese edificio es donde esperamos el resto de compañeros cuando uno sale a hacer su ruta con el perro. Hay cafés, coca-cola, infusiones, mesas y sillas, etc. En la entrada hay un león, y la fachada del edificio da a la calle Welnut, en Rochester.

También os dejo una foto de la propia calle Welnut, cubierta de hojas otoñales, para que podais ver el otoño en Michigan, que dicen que es precioso.

Que disfruteis las imágenes.




(Fotos por cortesía de Lourdes, nuestra intérprete/fotógrafa/cosetodo/mamá del grupo)

lunes, 26 de octubre de 2009

DE VUELTA AL TRABAJO

Estoy sorprendida de la cantidad de comentarios que he recibido estos últimos días. No me esperaba esa avalancha de saludos y de apoyo, estoy sobrecogida, no sé cómo reaccionar, os lo prometo.

Saber que hay tanta gente que entra cada mañana esperando leer una entrada nueva en mi blog es una sensación que soy incapaz de describir (y mira que me encanta describir cosas...). Algunos hasta me habéis dicho que os habéis sentido decepcionados al entrar este fin de semana y ver que no había actualizado. Es increíble, jajaja.

Bueno, siento decir que esta vez sólo voy a hacer una pequeña aclaración, y que el post de hoy será breve. Pero como veo que hay tanta gente enganchada deseando saber qué estamos haciendo por aquí, prometo que mañana sí que habrá post largo, contando todo sobre el fin de semana.

La aclaración es para explicar por qué no ha habido actividad en el blog durante este fin de semana. Como muchos ya sabéis, el viernes me dio un pequeño bajón. Fue a raíz de ir a entrenar con Brilyn. Como no paró de llover en todo el día, Randy nos llevó a practicar con el arnés a una especie de polideportivo cubierto, para que anduviéramos con el perro alrededor de una especie de pista de atletismo. Pues bien, Brilyn estuvo de lo más distraído, no iba recta, me arrimaba mucho a la pared, se iba hacia las ventanas para mirar por ellas, etc etc. Y yo empecé a sentirme cada vez peor porque me veía muy ihnsegura, iba pensando en que no me veía capaz de caminar yo sola por la calle con ella, que no sabía si era culpa mía por no saber corregirla mejor, o cosa de la perra por distraerse tanto. Total, que me dio el bajonazo.

Tanto Randy, como Lourdes y mis compañeros lo notaron enseguida, y empezaron a darme ánimos, a decirme que no tenía que venirme abajo porque eso era muy normal, que sólo llevábamos 3 días con los perros, que debía aprender a corregir más a la perra, y la perra aprender a andar conmigo, etc.

Pero yo cuando me da el bajón soy de esas personas que prefieren pasarlo por dentro, asumirlo en silencio, pasarlo lo más rápido posible y empezar de nuevo al día siguiente con el chip cambiado.

El fin de semana he estado en modo reflexivo, interiorizando que tengo que ser más dura con Brilyn en los entrenamientos, que tengo que mejorar mi seguridad, corregirla más a menudo o con mayor firmeza, etc. He estado pasando más tiempo con ella, y aprovechando el tiempo libre para hablar con mi familia y mi novio, que este fin de semana me han hecho mucha falta.

Pero creo que ya he recargado las pilas, y mañana cuando empecemos de nuevo el entrenamiento, espero comenzar ya con la misma ilusión que el primer día, y con mano firme.

Como bien me ha aconsejado alguien muy experto en estas materias, “con nuestros perros debemos ser padres, no abuelos”. Y esa es la mentalidad que voy a utilizar.

A ver si esta semana conseguimos entre las dos alcanzar estos objetivos que me he propuesto con ayuda de Randy:

1. Mejorar la obediencia y la concentración de Brilyn.
2. Mejorar la corrección con la correa.
3. Mi seguridad al caminar con ella.
4. Conseguir que se pare en los bordillos y se centre.

Esas son las metas que ambas tenemos para esta semana.

De nuevo, perdonad por el parón del fin de semana, pero necesitaba parar y reflexionar.

Por cierto, gracias a todos esos que no conozco de nada y que aún así me leen y me dejan comentarios de ánimo. Me gustaría mucho saber cómo habéis conocido mi blog, si alguien os lo recomendó, o cómo lo encontrasteis.

Besos de mi parte, y lametazos de Brilyn.


viernes, 23 de octubre de 2009

SALUDOS VARIOS

Antes de marcharme a la cama quería saludar a todos los que me leéis y me dejáis comentarios frecuentemente. No suelo responderlos porque no tengo tiempo, pero creedme que los leo todos, y me río mucho con lo que decís.

Me encanta saber que esperáis cada entrada del blog con impaciencia, en serio, no sabéis lo mucho que eso significa para alguien que sueña con escribir un libro algún día y tener muchos lectores. Gracias por vuestras palabras de ánimo y vuestros elogios, son muy importantes para mí, en serio.

Quería saludar a la familia de Juanjo en primer lugar, porque sé que me leen diariamente, como si el blog se tratara de la prensa nacional, jaja. Un abrazo a su mujer, que sé que tiene a los compañeros de trabajo revolucionados (como mi madre), siguiendo la historia de nuestras aventuras por las Américas como si de una telenovela se tratara, comentándola cada día en el trabajo, jajaja. Y un saludo muy fuerte a sus hijos, que sé que también leen el blog (aunque no dejen muchos comentarios, jajaja).

A la novia de Miguel, por ser tan simpática y porque tiene que estar deseando abrazar ya a esa preciosidad negra llamada Justice (ve con una bolsita de plástico preparada, por si acaso se emociona demasiado cuando te vea, jajaja).

También al marido de Carmen, que ha sido mi guía en los momentos previos a que comenzara la aventura. Tus consejos han sido muy valiosos para mí, y lo de ablandar y tocar la correa ha sido como mi biblia durante estos días, créeme, jajaja.

Gracias a todos los del foro de Arnés que os habéis pasado por aquí, sois unas personas increíbles, y espero que cuando vuelva a casa pueda seguir en contacto con vosotros, porque entonces comenzará el trabajo realmente duro, y todo serán dudas, jaja.

Marisa, le dije a Randy que me habías escrito en el blog, y sí que se acordaba de
Thunder y de ti, jeje. Muchos recuerdos de su parte. Pero oye, ¿cuando tú estuviste ya se le iba tanto la olla? Ese hombre está loco, no sé lo que fumará, pero seguro que esos puros que fuma no son buenos, jajaja.

Gracias a todos mis amigos, que sé que cuando vuelvan estarán ahí para recibir a la princesa Brilyn como se merece, y que sabrán darle cariño sin pasarse, y que serán buenos y no le darán chucherías ni comida a escondidas, ¿verdad? (mirada asesina), jajaja.

Lizzy, verás cuando toques a Brilyn, ¡es como un peluche! Ah, y respondiendo a lo del tiempo que hace por aquí, la verdad es que estos días no ha hecho tanto frío como yo me esperaba. Hombre, sí que hace para salir con cazadora y tal, pero los guantes aún aguanto sin ellos. Creo que está haciendo más frío en Valladolid de hecho. Hoy se levantó aire frío y llovió un poco, pero como cualquier día de otoño en Valladolid. De todas formas, de momento pasamos casi todo el tiempo en el interior de la escuela, y aquí la calefacción está puesta día y noche, así que pasamos hasta calor, jeje.

Hola a la familia de Lourdes, que creo que también se han pasado por aquí. Tenéis una joya con ella, es un encanto, de verdad. Y no lo digo por hacer la pelota (porque sé que me va a leer, jaja), porque sin ella no podríamos entender las idas de olla de Randy, jajaja. Lo digo porque es la verdad, es un sol de persona.

A Juan y los del Camorro, Juanjo os envía muchos recuerdos.

A Bárbara, saludos de parte de Carmen.

A Alberto y Adrian, gracias también por leer y comentar casi cada día. Ya veréis ya, no hace falta que bañes al perro el día que la vayáis a conocer, porque la Brilyn te le limpia a lametazos, jajaja.

A Chini y Yolanda, gracias por leerme y dejar comentarios. Ya veréis cuando tengáis a Brilyn delante, lo simpática que es. Eso sí, tened pañuelos de papel a mano, porque os chupará todo si os dejáis, jaja.

A mi familia, sólo quería deciros que ya veréis lo dulce que es la princesa. La vais a adorar en cuanto entre por la puerta. Suelta mucho pelo, sí, pero nada que un buen aspirador no pueda arreglar, y nosotros tenemos el mejor, no lo olvidéis, jaja.

A los que dejan comentario como “Anónimo” y no me ponen el nombre, por favor decidme quienes sois, para saber al menos con quien estoy hablando, jeje.

Si me dejo a alguien lo siento, pero son tantas personas y tantas cosas que responder, y acabo tan cansada cada noche, que espero que podáis perdonarme, por favor. Si se me ha olvidado responder a algo o alguien quiere saber algo más, que me lo diga y responderé encantada.

Besos y lametazos desde Rochester.

TOMA DE CONTACTO

Sé que estábais ya impacientes por leer el siguiente capítulo de la historia, así que, aquí vamos, jaja.

Pues bien, ayer después de la entrega de los peluches, cada uno estuvimos un buen rato a solas con el nuestro, en la habitación, conociéndonos.

Brilýn estaba muy excitada, no paraba de dar vueltas, de jadear, de olerlo todo y chuparme por todas partes. Lo primero que noté es lo cariñosa que es. Todo el tiempo está provocándote para que la acaricies, y ayer en ese rato a solas no hacía más que chuparme las manos, la cara, hasta el pelo, jajaja. Y mira que yo para esas cosas soy bastante melindrosa, que nunca me ha gustado que me chuparan, y menos los perros, pero no sé, cuando se trata de tu perro, de TU PROPIO PERRO, la cosa cambia muchísimo.

Ahí me tenéis a mí toda tirada por el suelo de la habitación, jugando con ella, acariciándola, dejándola que me oliese y me chupara entera, jajaja.

Desde el primer momento noté lo dulce que es, pero al mismo tiempo es súper sensible.

La peor parte era cuando escuchaba a Randy, el instructor, pasando por el pasillo, porque salía disparada hacia la puerta de la habitación, conmigo corriendo detrás, tirando de la correa. ¡Menuda fuerza tiene la tía! Pero al principio es normal que vayan todos corriendo hacia el instructor, o que no nos hagan caso a nosotros, porque al fin y al cabo, él ha sido quien les ha entrenado durante los últimos meses, es la persona con la que más contacto han tenido. Al principio les va a costar mucho entender que ahora es a nosotros a quienes deben obedecer.

Durante esa hora que me dejaron a solas con ella, además de jugar y tirarme por el suelo, no paré de sudar, corriendo tras ella por todas partes, jajaja. Además hablé con mi novio a través de SKYPE, y le conecté la cámara web para que pudiera verla también y compartir ese momento conmigo. Luego hice lo mismo con mi madre, y a todos les pareció preciosa la princesa Brilyn. Me parece que aún sin haberla visto todavía en persona, ya se ha convertido en el juguete de la casa allí en España, jaja.

Cuando nos dijeron que por fin podíamos salir de las habitaciones con los perros, Randy nos ordenó pasear por el pasillo, recorriendo la barandilla con una mano y con el perro siempre en la mano izquierda, cogido por la correa, para caminar y hacer el ejercicio del “heel”. Esto sirve para que cuando se le diga “Brilyn, heel”, ella vaya caminando junto a mí, solo sujeta por la correa (sin el arnés).

Ese primer ejercicio se hace para que el perro se adapte a nuestro ritmo al caminar, y para que nosotros aprendamos a tirar de la correa del perro y corregirle si va demasiado deprisa.

Eso es lo que me ocurre a mí con Brilyn. Tiene tanta fuerza, que a veces va por delante de mí, tirando demasiado. Yo intento frenarla, y le digo lo del “Brilyn, heel”, pero por lo visto no soy lo suficientemente firme, porque no me hace mucho caso. Según Randy debo ser más dura con ella, pegarle un tirón fuerte de la correa cuando vea que tira mucho, y decírselo en un tono firme, sin gritarle ni alzar la voz, pero muy seria. Esto es muy importante, y trato de practicarlo mucho con ella por los pasillos, porque como no consiga que me haga caso ahora, luego hará siempre lo que le dé la gana y ya no conseguiré controlarla.

El resto de mis compañeros van bastante bien, aunque se nota sobre todo la experiencia de Juanjo y Carmen, que saben bien qué tono de voz deben emplear para que el perro les haga caso y no se distraiga en las musarañas. Aunque el Lyncoln de carmen es un poco perezoso, jajaja, y a veces se para a mirarla a ella, como esperando para ver si le da una cookie de premio.

Lo gracioso es oír a Juanjo diciendo el nombre de su perra. NO consigue quedarse con la pronunciación de Sunshine (que se dice “sánsain”), y a veces la llama “Sansai”, “Sasai”, o cualquier otra cosa menos guapa, jajaja.

La perrita de Débora, la pequeña Skylar (“skailer”) es muy tranquilota, a penas da nada de guerra, a pesar de que en los primeros momentos, cuando se la entregaron en la habitación, la pobre no paraba de lloriquear. Pero luego se le pasó, y la verdad es que es de las más tranquilas, junto con Duchess (“dachis”), la Golden rubia de Ana.

El fenómeno es el Justice (”yastis”), que desde el primer park time, cada vez que salimos siempre deja la “sorpresa”, jajaja. El pobre Miguel no gana para bolsitas de plástico, jajaja.

Para eso la mía. La pobre Brilyn se ve que es tímida, y en el primer park time no hizo nada más que el número 1 (el 1 es hacer pipí y el 2 es lo otro). Ya la segunda vez que les sacamos, cuando casi todos hubieron terminado y ya se habían metido para las habitaciones, ella se quedó a su aire buscando un buen sitio para dejar su “regalo”, y al fin hizo el número 2.

Así que, por lo que he podido ver hasta ahora, mi Brilýn es muy cariñosa, lametona, dulce, algo tímida para hacer sus cosas en público, y sobre todo, muy sensible.

Cada vez que la dejo atada porque tengo que ir al baño, o me meto a la ducha y no me ve, porque ella está en la habitación y yo en el baño (lógicamente), se echa a llorar. Bueno, en realidad es como si sollozara, o lloriqueara para que yo vaya a darle mimos.

Se ve que es una perra que necesita mucho cariño, necesita constantemente mi aprobación, y cuando la ato a la cadena lo pasa fatal, hasta el punto de que se revuelve, lloriquea y se me pone sentada para que la acaricie, como diciendo “¿ves? Me porto bien, soy buena y me siento, por favor, no me ates aquí, ¿por qué tienes que atarme?”.

Ayer hubo un rato que lo pasé fatal. Fue la primera vez que tuve que atarla a la cadena para poder ir al baño a llenarle el bebedero de agua. Cuando tenía el agua lista en el baño y volví a buscarla, tenía toda la carita húmeda, y estaba sollozando, venga a tirar de la cadena y medio ahogándose por el esfuerzo. Ahí ya no pude más, y todos los nervios del día y toda la tensión y la emoción acumuladas se desbordaron, y me eché a llorar yo también como una boba.

Ya sé lo que me vais a decir, que es normal, que no debo preocuparme. Todo eso me lo ha dicho ya Randy, que algunos perros muestran así su estrés por el cambio, que lloran y piden atenciones, que tiran mucho de la cadena y se medio ahogan. Me dijo que tanto su reacción como la mía son de lo más normales, pero que debo aprender a tener paciencia.

Pero entended que era mi primer día con ella, y que cuando la vi tan ahogada y llorando, me sentí tan impotente, que me derrumbé. Porque no es lo mismo conocer la teoría, saber que eso podía pasar, que luego verlo en vivo. No tiene ni punto de comparación.

Afortunadamente a lo largo del día la cosa se fue tranquilizando, y los perros que nos dieron por la mañana no se parecían en nada a los que teníamos por la noche. Estaban mucho más relajados, más tranquilos para no llevar ni 24 horas con nosotros.

Hoy también fue un día de paseos por el pasillo, con el “heel” para arriba y el “heel” para abajo. Y por la tarde fuimos al centro de Rochester, para andar con el arnés.

Para ser sincera, la cosa cambia totalmente cuando pasas de la correa al arnés. La perra parece otra. Con la correa tira mucho y se distrae un montón, pero es ponerla el arnés encima, y se suaviza. Quizás sea también porque Randy viene a nuestro lado, por si tiene que corregirla algo a ella o corregirme a mí, pero lo cierto es que llevarla agarrada con el arnés es una maravilla. El hecho de ver cómo se detiene en cada bordillo, cómo me ayuda a cruzar hasta la acera de enfrente... Es una sensación que sólo los que tienen perro guía podrán entender.

Hoy por la tarde además de eso, de ir con los perros cruzando calles y manzanas con el arnés puesto, hemos hecho una prueba de coche. El supervisor del equipo de los instructores, un chico muy majo que se llama Kit MacGregor, iba en un coche y provocaba situaciones para ver cómo reaccionaban nuestros perros.

Primero pasaba con el coche despacio por una calle, para ver si el perro disminuía el paso al verlo. Luego, en la siguiente calle, pasaba más rápido, y en la siguiente, de nuevo pasaba por delante con el coche.

Las tres veces he notado perfectamente como la perra disminuía la velocidad al ver el coche y se paraba bastante antes de llegar al bordillo. Así que Randy y yo la hemos felicitado efusivamente, diciéndole “good girl” varias veces, porque lo ha hecho realmente bien.

Esto es todo lo que hemos estado haciendo ayer y hoy con nuestros nuevos compañeros.

Hoy hemos acabado agotados, ellos y nosotros. Estos primeros días van a ser duros, porque hay que trabajar mucho y con mucha paciencia, hasta que el perro se haga a la idea de que ahora es a nosotros a quienes tiene que obedecer.

La experiencia es dura a veces, sobre todo emocionalmente intensa, y en mi caso es agotadora porque tengo que estar todo el tiempo pendiente de que me haga caso. Es que la Brilyn es muy sociable, y en cuanto alguien le dice algo se pone a chuparle, o en cuanto ve entrar a otro perro enseguida se levanta para ir a saludarle, jajaja. No para quieta, está súper atenta a todo, y según me han dicho, tiene una mirada muy despierta, como si todo quisiera verlo y comprenderlo.

Ahora está ahí recogidita, en su colchoneta, durmiendo mientras yo os escribo estas líneas.

jueves, 22 de octubre de 2009

FOTOS

Ahí van unas fotitos de mi Brilyn, para que veáis lo preciosa que es.



Ahí estamos en el park time, que anda que no le costó...



Y aqui estamos en el pasillo, que la tía parece que hasta posa para la foto, jajaja.

Y ahora quiero presentaros a mis compañeros de aventura, junto con sus peluches.


Estas son Ana, y su golden duchess (que se pronuncia "Dachis", y quiere decir Duquesa en inglés).



Estas son Débora y su labradora rubita, llamada Skylar (pronunciado Skailer).



Estos dos son Juanjo, y la señorita rubia, es una labradora llamada Sunshine (pronunciado Sansain, o sea, amanecer o rayo de sol en inglés).



Esta pareja tan bien avenida son Carmen, y su labrador rubio, llamado Lyncoln, como el presidente de los EEUU (o como Lyncoln Barrows, de Prisson break, jajaja). como curiosidad, os cuento que Lyncoln y Skylar (Skailer), la labradora de Débora, son hermanos.



Y estos dos caballeros, son Miguel y Justice, el único labrador negro del grupo (su nombre se pronuncia "yastis", y quiere decir Justicia).




¿Qué os parecen los peluches? ¿A que dan ganas de comérselos?

La verdad es que no hay ni uno solo feo, todos tienen sus particularidades, y todos son preciosos. Para mí la mía es la más guapa del mundo, pero claro, es normal, jajja.

Espero vuestras opiniones.

Besos de Patri, y lametazos de Brilyn xD

LA REINA DE LA CASA

Por fin tengo conmigo a mi peluche. Sé que os moríais de curiosidad, así que aprovecho ahora que tengo un ratito, antes de sacarle al último park time, para contaros rápidamente cómo es.

Se llama Brilyn, pronunciado tal cual, y no significa nada. Es una hembra de Golden retriever, de color canela. Tiene 17 meses, y lo más importante: ¡es preciosa!

En cuanto entró en la habitación y me oyó llamarla vino lanzada a por mí, y me llenó la cara de lametazos, jajaja. Es muy cariñosa, muy sensible, y tiene mucha energía.

Os pondré una foto de cada uno con nuestros perros en cuanto pueda, pero os aseguro que todos y cada uno de ellos son preciosos.

Aunque para mí, mi Brilyn es la más bonita del mundo, y ya se ha convertido en la reina de la casa, por supuesto, jajaja.

miércoles, 21 de octubre de 2009

EL GRAN DÍA

La charla sobre el día de mañana fue después de cenar, en la biblioteca, como ya dije. Estábamos tan sólo los de nuestro grupo, los 6 españoles, con Lourdes, y Randy.

Lo primero de todo, nos explicó cómo y cuando nos van a entregar a nuestro perro. Mañana, a las 7:30 desayunaremos, como todos los días, y cuando terminemos, cada uno volverá a su habitación. Allí esperaremos a que llegue Randy para recoger nuestra correa. Nos dirá el nombre de nuestro perro, la raza, el color y la edad que tiene, y se irá a buscarle. La idea de llevarse nuestra correa, la que hemos estado usando y tocando estos días durante las prácticas de Juno, es que sea nuestro olor personal lo primero que el perro perciba cuando Randy le coloque la correa. Entonces le traerá por el pasillo, llamará a nuestra puerta, y nosotros, sentados en el borde de la cama o en alguna de las sillas, debemos esperar a que Randy abra la puerta para comenzar a llamar al perro por su nombre. Se supone que el perro vendrá hacia nosotros, aunque Randy le irá llevando de la correa para que esto sea más fácil. Puede ocurrir que el perro, como no nos conoce de nada, no se muestre cariñoso desde el primer momento, que esté nervioso, o se muestre desconfiado, pero no debemos preocuparnos. Por lo visto, un truco es tener un par de galletas de premio en el bolsillo, para darle una cuando entre y tener preparada alguna más por si acaso.

Luego Randy se marcha y nos deja solos con el perro durante un rato (una hora aproximadamente), para que comencemos a intimar con nuestro perro. Esos primeros momentos son muy importantes, porque aunque no vayamos a hacernos amigos íntimos desde el primer instante, el perro necesitará que lo hablemos, que lo toquemos y acariciemos con cariño, para que deje de percibirnos como personas extrañas.

El resto del día daremos muchos paseos por el pasillo con el perro, tan solo con la correa, sin el arnés, para practicar que el perro se mantenga caminando junto a nosotros, y para ver cómo se ajustan nuestras respectivas formas de caminar.

También nos explicó cuestiones básicas sobre la comida y el agua, sobre las horas a las que debemos sacarle al “park time” (es decir, llevarle al patio para que haga sus necesidades), en resumen, todo lo que tendremos que hacer a partir de ahora todos los días, durante el resto de nuestras vidas, jajaja.

A partir de mañana, desde el momento en que nos entregan a nuestro perro, debemos tenerlo con nosotros las 24 horas del día. Bueno, si necesitamos ir al baño o darnos una ducha pues no, por supuesto. Pero Randy nos ha explicado que es importante, durante todo el tiempo que dure el curso, hasta que volvamos a casa, que pasemos todo el tiempo posible con nuestro perro, porque tiene que adaptarse y acostumbrarse a nosotros, empezar a conocernos, aprender a que ahora somos sus nuevos dueños.

Al final de la charla, hemos intentado de nuevo sonsacarle a Randy algo más de información, pero lo único que nos ha dicho son las letras iniciales de los nombres (lo cual, ya es mucho más de lo que esperábamos conseguir, jajaja). Al parecer, hay una J, dos S, una D, una B y una L. Pero de nuevo, vete a saber si nos dijo la verdad o sólo nos estaba tomando el pelo, jajaja.

Si os soy sincera, ha habido un par de momentos a lo largo del día de hoy en los que se me ha puesto la piel de gallina, solo de pensar en lo que nos espera mañana. Para mí, que es mi primer perro, es como si esta noche fuese una niña el día antes de Navidad, a punto de recibir el regalo más grande. Llevo soñando con tener un perro desde... qué se yo, ¡toda mi vida! Creo que desde que tengo uso de razón, recuerdo haberles pedido a mis padres un perro desde que era muy pequeña. Y el hecho de pensar que mañana, ese deseo tan profundo, tan arraigado, al fin va a hacerse realidad... Es una sensación indescriptible.

Por supuesto que estoy algo nerviosa, no voy a negarlo, pero supongo que como el resto de mis compañeros. No sé si mañana durante el desayuno nos entrará algo en el estómago, o si estaremos muy habladores, porque tengo que aclararos, que la mesa de los españoles es siempre la más ruidosa, en la que más risas se oyen. Bueno, más bien auténticas carcajadas, que esta mañana casi acabamos llorando de la risa. Y lo mejor es que luego ni nos acordamos de qué nos reíamos, pero basta que alguno diga cualquier chorrada para que el resto siga la broma, y al final terminamos todos riendo sin parar, jajaja. Los americanos tienen que alucinar con nosotros, dirán que de qué nos reiremos tanto, jajaja.

Así que bueno, la suerte ya está echada, y que sea lo que tenga que ser. Yo pienso que si Randy ha elegido esos perros para nosotros, sean los que sean, será por una buena razón, al fin y al cabo, lleva 30 años trabajando en esto y supongo que sabe lo que hace, al menos un poquito, jaja.

Buenas noches a todos, y gracias de nuevo por leer y dejar unos comentarios tan bonitos.

Mañana mi vida habrá cambiado para siempre, y tal vez no disponga de tanto tiempo libre para escribir aquí, pero espero sacar algún ratito para seguiros poniendo al día de todo lo que hacemos los españoles de Randy.

PD: A los que me habéis dicho que pidiéramos café triple en el comedor, tranquilos, ya lo hicimos al segundo día de llegar, jajaja.

¡Muchos besos!

PRACTICANDO CON JUNO

Antes de empezar a contaros lo que hemos hecho aquí en la escuela durante estos últimos dos días, quería agradecer a todos los que habéis escrito comentarios en las entradas anteriores. Es muy gratificante saber que alguien al otro lado te lee, y que le gusta lo que escribes. Me animáis muchísimo y me motiváis a seguir escribiendo. De verdad, muchas gracias. Sin vosotros, este blog no tendría demasiado sentido. Es por mi familia y por mis amigos, así como las familias de mis compañeros, por quienes hago esto, para que puedan compartir esta experiencia lo máximo posible. Además de porque adoro escribir, y porque personalmente, quiero dejar reflejado cada momento de esta vivencia, y así cuando pasen 10, 20 o 30 años, poder releerlo y recordar con cariño cómo recibí mi primer perro de Leader Dogs.

Dicho todo esto, vamos a lo que os interesa, que seguro que estáis expectantes por saber qué más hemos estado haciendo por aquí, jajaja.

El título del post lo resume bastante bien: ayer lunes y hoy martes hemos estado practicando con Juno. ¿Qué quiere decir eso? Pues bien, ellos utilizan el nombre de Juno para un perro guía imaginario. En realidad, es el instructor quien, durante estos dos días va tirando del arnés. Lo coge con la mano, y nos lleva por la calle, simulando los movimientos que haría el perro. De esta forma, él puede observarnos, y analizar cual es el ritmo de nuestros pasos. Porque unas personas caminan más deprisa que otras, por lo tanto, necesitarán un perro más rápido o un perro que camine más despacio.

Además de enseñarnos cómo coger el arnés y la correa, también aprendimos los comandos básicos para andar por la calle. Os pongo algunos de los comandos que aprendimos ayer, para que veáis algún ejemplo.

Juno Left (Se utiliza para indicarle al perro, en este caso a Juno, que quieres ir a la izquierda)
Juno right (para ir a la derecha)
Juno forward (para ir de frente)
Juno find the curb (para buscar el bordillo)
Juno sit (para que se siente)

Hay bastantes más, pero con esos os podéis hacer una idea de cómo se le dan las órdenes al perro, ¿verdad?

Esos ejercicios con Juno le sirven a Randy para terminar de decidir si el perro que tiene pensado para cada uno de nosotros es el definitivo o no. De hecho, hoy después del último ejercicio con Juno, le estuvimos interrogando a Randy sobre los perros que ha elegido para nosotros. Le sometimos casi a un tercer grado, pero lo cierto es que todo lo que nos contó (aunque en ningún momento nos dio las respuestas que más deseábamos), fue muy interesante.

Nos dijo que casi desde el primer momento, desde que visionó los vídeos que nosotros les enviamos, y vio cómo nos movíamos y el entorno en el que vivíamos cada uno, casi tenía ya en mente un perro para cada uno. Dijo que lo había puesto en lápiz, así como en borrador, por si en el último momento, cuando nos viese ya aquí en la escuela, haciendo las practicas con Juno, cambiaba de idea. En concreto en nuestro caso, nos confesó que sólo había tenido dudas con un par de personas del grupo, que había una segunda opción de perro para ellos por si el primero fallaba, pero que cuando nos vio aquí en la escuela y luego caminando con Juno, terminó de decidirse.

Le preguntamos si esta noche se reunían los instructores para decidir el perro final que asignarán a cada alumno, o cómo lo hacían. Y su respuesta fue que en realidad, ya lo hizo ayer. La decisión final la toma básicamente él, y ya lo tiene claro desde ayer lunes.

La siguiente pregunta fue obligada: ¿coincidían los primeros perros que apuntó a lápiz para nosotros con la elección final? Y la respuesta fue contundente: YES.

También hemos intentado sonsacarle los nombres, nada más los nombres de los 6 perros, sin decirnos para quién va a ser cada uno, pero no ha colado, jajaja.

Lo único que nos ha dicho, y ya me parece mucho, es que va a haber goldens y labradores, y que hay de todos los colores: negros, rubios y marrones. Luego le hemos preguntado que si hay más labradores que goldens o viceversa, y Randy ha dicho que hay 2 y 4, pero no ha dicho de qué raza hay 2 y de cual hay 4, así que... Nos toca hacer especulaciones, jajaja.

A la pregunta de si alguna vez, en todos sus años entrenando perros, se había sentido conectado a un perro en concreto, o alguna vez había sentido que un perro era más especial que el resto, ha dicho que sí, pero que ha entrenado a miles de perros en casi 30 años que lleva trabajando aquí, y que tal vez han sido unos 5 perros los que le han marcado. ¿Qué les hacía diferentes o especiales para él? Pues el trabajo bien hecho. Para él, el ver que un perro responde bien al entrenamiento, que trabaja bien y que al final le juntas con una persona con la que piensas que puede formar un buen equipo y al final resulta que es así, y acaban formando un vínculo de equipo, eso para él como instructor es una gran satisfacción personal. Y al contrario, cuando un perro no se adapta a una persona, o no se adapta bien durante el entrenamiento, y por lo que sea hay que cambiarle el perro a una persona, para ellos como instructor es una derrota también.

Todo lo que nos ha contado ha sido en esa línea, ahora me resulta imposible recordarlo todo, pero os prometo que ha sido interesantísimo. Tanto, que estábamos allí ya solos, en el centro desde donde se sale para hacer las rutas con Juno. El otro grupo, el de los alumnos americanos, se había ido ya de vuelta a la escuela, y no quedaba nadie en el edificio. Pero cuando le dijimos que si le molestaban nuestras preguntas, Randy dijo que no, que estaba todo OK, pero que eran cosas que no le contaba a nadie normalmente, a ningún grupo. Vete a saber si era cierto, a lo mejor les dice lo mismo a todos, jajaja.

Lo único que nos ha dicho de nuestros perros es que son todos jóvenes, los 6, y que están deseando gustar y complacer.

Después de eso volvimos a la escuela, a cenar. Y después de la cena nos volvimos a reunir con él en la biblioteca, para hablar de lo que va a ocurrir mañana.

Pero eso lo contaré en otro post.

martes, 20 de octubre de 2009

VISITANDO LA ESCUELA

Como ya comenté en un post anterior, el domingo por la mañana venían unas voluntarias para enseñarnos las instalaciones de la escuela y explicarnos todo lo que tenemos en nuestras habitaciones.

Pues bien, tras un consistente desayuno a base de hamburguesas, tostadas untadas en aceite, zumo y café (todo directo a los michelines, jajaja), llegaron Ana y Patricia, las famosas voluntarias. Ellas son las encargadas de enseñarnos cómo debemos movernos por la escuela. Lo más básico, es la baranda que está en la pared del pasillo. Recorre toda la escuela, y si vamos siempre por el lado derecho, no nos chocaremos con otros invidentes que vengan en la dirección contraria (como los coches en la carretera). Esta baranda se interrumpe cada vez que llegamos a una puerta, obviamente, y si alzamos nuestra mano, a la altura de la cabeza, más o menos, encontraremos un letrero en braille que nos indicará dónde estamos. Puede que estemos en un dormitorio, en cuyo caso pondrá solo el número de habitación. También puede que hayamos encontrado la biblioteca, la lavandería, el cuarto de alimentación de los perros, el comedor, la sala del piano... Siempre lo pondrá en vista y en braille (en inglés obviamente).

Todo eso es lo que podemos encontrar a lo largo de un mismo pasillo. Y todo en la misma planta. Lo único que está en un piso diferente es el gimnasio, para el que tenemos que coger el ascensor y bajar al sótano del edificio. Es una sala muy grande, con máquinas adaptadas, que hablan. Hay bicicletas estáticas, máquinas de step, cintas para correr, etc. Todo muy completo. Vamos, casi me dan hasta ganas de bajar algún día para probarlo, y eso que yo nunca hago ejercicio, jajaja.

Lo más divertido de ese recorrido con las voluntarias fue sin duda la lavandería, donde nos detuvimos un buen rato para aprender el funcionamiento de las lavadoras. Juanjo empezó a sentirse un poco estresado, y hasta juró que le habían salido manchas en la piel nada más entrar en esa sala, que necesitaba salir corriendo de allí, jajaja. Es la primera vez que muchos de nosotros hacemos la colada, pero el manejo de las lavadoras y secadoras de la escuela parece muy sencillito, está todo con pegatinas en braille, y además siempre podemos pedir ayuda. Carmen se ofreció a echarnos una mano cuando fuésemos a lavar ropa, pero las chicas tenemos un acuerdo tácito para ayudar a los hombres sólo lo necesario. Es por su propio bien. Al final saldrán de aquí no solo con un perro guía, además habrán aprendido a hacer la colada, y estamos seguras de que sus mujeres lo van a agradecer mucho, jajja.

El resto de las estancias, como la sala del piano, por ejemplo, son zonas comunes de descanso y relax. Esta sala en concreto, es un espacio con varios sofás, un piano y un par de guitarras, donde los alumnos podemos ir a charlar después del entrenamiento, tener nuestro tiempo de esparcimiento, tomar un café, etc.

La oficina de las House Mothers es otro de los espacios importantes dentro de la escuela. Es una especie de oficina donde siempre hay alguna House Mother, las 24 horas del día. Ellas son por así decirlo como las gobernantas o las amas de llaves de la escuela. Están allí por si alguien necesita un medicamento, un café, un té caliente a medianoche, por si necesitas crema hidratante, una tarjeta de teléfono... Casi cualquier cosa que puedas necesitar, ellas te la proporcionan, algunas veces gratuitamente, y otras previo pago. Por ejemplo, yo pedí un bote de crema para el cuerpo, porque sólo traje de cara y de manos, y ellas tenían allí algunos botes, de gente que quizás por no llevar mucho peso en la maleta se lo dejan en la habitación al marcharse. También me han prestado un secador de pelo, que tendré que devolver cuando me vaya. En ese caso no tienes que pagarlo, ni si tomas un café o un refresco. Pero si quieres una tarjeta de teléfono, por ejemplo, sí que hay que comprarla. Además hay un par de máquinas expendedoras con una gran variedad de chocolatinas, snacks, patatas, bebidas y dulces variados.

En resumen, eso fue lo que vimos el domingo por la mañana con las voluntarias. Además nos explicaron que serán ellas mismas quienes nos llevarán un par de domingos a comprar, por si queremos ir al centro comercial.

El resto del domingo, después de comer, estuvimos con Randy completando formularios y firmando documentación. Nada reseñable... Salvo quizás, la extensa sobremesa que tuvimos con él, en la que en lugar de irnos a echar una breve siesta, charlamos con él sobre cómo ellos eligen los perros para cada estudiante, qué buscan en los vídeos, qué observa en nosotros cada vez que caminamos por la escuela, cómo escogen a un perro u otro para cada persona... Fue una charla realmente interesante, todos estábamos intrigadísimos y muy atentos. Quizás la parte menos positiva fue cuando Randy explicó que a pesar de que tratan de darnos relativa libertad a la hora de elegir raza, color, etc, ellos siempre intentarán elegir el perro que creen que será mejor para nosotros, independientemente de nuestras preferencias personales. Ellos tratan de complacernos si es posible, pero anteponen la idoneidad de el perro que eligen. Ahí fue cuando Juanjo, por ejemplo, le dijo que él había pedido pastor alemán, pero no por nada en especial, sino porque había tenido ya varios de esa raza y estaba más acostumbrado a tratar con ese tipo de perro. Entonces Randy le dijo que en esta ocasión no hay pastores alemanes. No porque ellos hayan decidido no entrenarlos, si no porque estos meses, o este curso, ha coincidido que no había ningún pastor alemán disponible.

El pobre Juanjo se quedó un poco chafadillo, pero hoy ya está bastante mejor, y parece que poco a poco se va haciendo a la idea. Esperemos que el perro que hayan elegido para él, sea de la raza que sea, se adapte perfectamente a él.

Yo lo único que le dije a Randy es que me daba lo mismo una raza que otra, pero que prefería que no fuese un perro negro. Por nada en especial, simplemente que me dan como más miedo, mas respeto, y prefiero que sea de cualquier otro color (marrón, canela, blanco), pero que claro, si ellos han elegido un perro que consideran que es el más adecuado para mí y resulta que es negro, pues oye, tampoco voy a cortarme las venas, obviamente, jajaja.

La respuesta de Randy fue: “No, don’t worry about that”, que no me preocupara por eso. A raíz de esa respuesta, no he parado de darle vueltas a lo que quiso decir. ¿Se podría interpretar como que no debo preocuparme porque mi perro no va a ser negro? Él ya sabe qué perro nos van a dar a cada uno, más o menos, así que tal vez podría significar eso, ¿no? Pero también se puede interpretar como que no debo preocuparme, porque sea negro o no, al final, será un perro que será el mejor para mí, el que más se adapte. No sé. ¿Creéis que quiso darme una pista sobre el perro que me han asignado? ¿Cómo lo interpretaríais vosotros?

Bueno, por hoy creo que ya es suficiente. Aún me queda contaros todo lo que hicimos hoy lunes, pero ya es tarde y debo irme a descansar. Si puedo mañana temprano, os cuento alguna cosita más, y si no, pues hasta el martes por la noche (madrugada en España).

PD: Quería darles las gracias a todas las personas que me han dejado comentarios en las publicaciones anteriores. Me hace mucha ilusión saber que os gusta lo que escribo, y que os sirve para sentir más de cerca todo lo que estamos viviendo por aquí. Muchas gracias por vuestros elogios, yo tan sólo trato de describir lo que vivo y siento de la única forma que sé, y transmitirlo en forma de palabras. NO es fácil a veces, no creáis. Pero de veras, muchas gracias. Y un saludo enorme a todos nuestros familiares, que sé que lo viven casi con tanta intensidad como nosotros o quizá más. Un abrazo para los padres, madres, esposas, esposos, novias, novios, hermanos, hermanas, hijos e hijas. En parte la idea de hacer este blog fue también por vosotros. Un abrazo muy fuerte.

lunes, 19 de octubre de 2009

LAS HABITACIONES

Nada más entrar en la escuela, sin haber soltado aún las maletas ni nada, Randy y Linda (una mujer que trabaja aquí en la escuela) nos repartieron el siguiente material:

1. Una tarjeta electrónica para abrir la puerta de nuestra habitación, junto con una llave para un cajón del escritorio, donde podemos guardar nuestras pertenencias más valiosas, ya que es el único de los cajones que se cierra con llave.

2. Una bolsa de redecilla donde podemos guardar la ropa sucia, para después llevarla a la lavandería.

3. El mando de la televisión.

Con todo esto ya en nuestras manos, y con un cansancio en el cuerpo que ya no podíamos dar un paso más, nos llevaron a cada uno a nuestra habitación, y nos explicaron lo más básico para pasar la primera noche, por ejemplo, cómo funcionaba el aire acondicionado para darle más calor o menos, por si teníamos frío. El resto, nos lo explicarían las voluntarias a la mañana siguiente.

A mí me dieron la habitación número 28, como no podía ser de otra manera, ya que el 28 es un número importante en mi vida, y para recibir a mi perro, debía ser en la habitación 28, por supuesto, jajaja.


Cuando entré y me dejaron sola, coloqué la maleta en un rincón, la mochila y el bolso sobre la cama, y me puse a tocarlo e inspeccionarlo todo, para hacerme una idea de cómo era la habitación en conjunto.

Para que os hagáis una idea, trataré de explicaros cómo son las habitaciones en la escuela.

Para empezar, es importante explicar que todas las habitaciones están en el mismo pasillo, alineadas, ya que todas ellas tienen 2 puertas, una para entrar y salir desde el pasillo de la escuela, y otra exterior, para salir al patio, donde tendremos que sacar a nuestros perros cuando tengan que hacer el “park time” (la hora de hacer sus necesidades).

Una vez aclarado eso, os explico la distribución de la habitación.

En mi caso, nada más entrar, a la izquierda encontramos la puerta del baño. Está bien equipado, con ducha adaptada para personas con minusvalía física (tiene un asiento de plástico adherido a la pared de la ducha, para sentarse). Tanto el gel de la ducha como el jabón de manos en el lavabo, ambos están pegados a la pared, con un botón pulsador por donde cae el líquido. Además, junto al lavabo hay una cuerdecillas de la que podemos tirar en caso de emergencia o de necesitar algo, que está conectada a las oficinas, y alguien vendrá enseguida para ver si estamos bien.

Bien, salimos del baño y regresamos a la puerta de entrada. Si seguimos la pared de la derecha nada más entrar a la habitación, lo primero que encontramos, frente a la puerta del baño, es una percha donde está colgado... tachán tachán, ¡el arnés para nuestro perro! YO no lo encontré en esa primera inspección, me lo dijeron ya al día siguiente durante el desayuno, pero luego ya lo vi. Siguiendo por esa pared, encontramos una puerta interior, que comunica con la habitación de al lado, la número 27, pero que está cerrada, imagino que por motivos de mantener la privacidad o algo así. Seguimos por la pared, y ya encontramos el escritorio. Se trata de una mesa muy larga, donde lo que encontré en esa primera inspección fue la TV, con un reproductor de DVD, un teléfono, una nevera, varios cajones (entre ellos el que cierra con llave), y... (redoble de tambores)... de pronto me topé encima de la mesa con algo que al principio no reconocí, pero cuando empecé a tocarlo y descubrí lo que era, os prometo que me emocioné. ¡Lo que estaba tocando entre mis manos era el bebedero para mi perro, con 2 cepillos especiales dentro, un peine para perros, un hueso de juguete, y al lado, un saco de galletas de premios! Os prometo que cuando lo toqué me sentí como una niña el día de Navidad, abriendo sus regalos. Poco me faltó para ponerme a llorar allí mismo, jajaja.

Bueno, sigamos con el resto de la habitación. Porque si vamos hasta la pared del fondo, dejando atrás el escritorio, encontramos la puerta para salir al park time, que está cerrada desde fuera, solo se puede abrir desde dentro, como la otra. Ambas se abren de forma magnética, con la tarjeta que nos entregaron nada más llegar.

A continuación, a la izquierda de esa puerta tenemos la ventana, y debajo de ella, el sistema de aire acondicionado por donde sale el aire caliente. Luego, ya en la pared de la derecha (enfrente del escritorio), tenemos la cama, que es enorme, de 1’35 aproximadamente. En el cabecero tiene una especie de poyata de madera, donde está el radio-reloj que se supone que está programado para sonar a las 6am y despertarnos.
Luego hay una mesilla de noche pequeña, con una lámpara, después un sillón, y luego, otra sorpresa: ¡la colchoneta para el perro! Está ya al final de esa pared, justo en la esquina. También hay un gancho con una cadena, donde se supone que debemos atar al perro por las noches.
Luego, girando ya la pared, y volviendo de nuevo hacia el baño, está el armario, con perchas y alguna balda, para colocar la ropa.

Y esa es la habitación en la que voy a pasar los próximos 25 días. Os aseguro que me gusta y me siento muy cómoda aquí. De hecho, a veces parece que estoy en un hotel, por lo a gusto que me encuentro y las comodidades que hay. La pena es tenerme que levantar a las 6:00am todos los días, pero bueno, la causa merece la pena.

Ahora me gustaría seguir contándoos más cosas, pero es tarde aquí y necesito descansar, así que mañana espero poder tener fuerzas (y tiempo suficiente) para seguiros contando, porque sí, hoy hicimos muchas cosillas, y hay bastante que contar ya, aunque no lo creáis, jajaja.

Espero que la descripción que he hecho os haya servido para haceros una idea de cómo es la habitación. Si puedo, quizás ponga fotos algún día, pero de momento, espero que hayáis podido imaginarla sin problemas.

Abrazos y hasta la próxima entrada.